Para que un PLE sea funcional, debe integrar de manera equilibrada el
acceso y la gestión de la información, mediante una competencia informacional
proactiva y herramientas como el RSS, que automatizan la recepción de datos.
Asimismo, debe fomentar la creación y la reflexión, donde el usuario trasciende
el consumo pasivo para convertirse en un productor que utiliza herramientas
como el blog para articular su identidad y difundir contenidos. Por último, y
fundamentalmente, debe permitir la Red Personal de Aprendizaje (PLN), el
componente más crítico, que permite la conexión con personas «inteligentes e
interesantes» para colaborar y aprender de forma mutua en una conversación
global. Para mantener un PLE saludable, es necesario «regar y abonar» sus
conexiones. Este fenómeno se logra mediante la curación de contenidos, que
consiste en la selección y difusión de material valioso para otros.
Para finalizar es importante señalar, que el PLE no constituye un objetivo
en sí mismo, sino más bien un medio para potenciar la mejora continua de la
práctica profesional en el ámbito de la educación. La implementación de las TIC
en el entorno educativo se ha identificado como un factor clave en el
desarrollo de dos competencias fundamentales: la competencia digital y la
capacidad de aprender a aprender de manera continua. El desarrollo profesional
alcanzado mediante la implementación del PLE constituye un ciclo constructivo
que propicia una transformación en las concepciones acerca de la enseñanza,
generando, a su vez, modificaciones en las prácticas educativas. Este proceso
se manifiesta en la obtención de resultados sobresalientes por parte de los
estudiantes.
A continuación, la infografía relacionada con la presente reflexión acerca
de los entornos personales de aprendizaje.
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